Se espera que para el 2020 aproximadamente el 80% de los medicamentos recetados en el mundo estarán cubiertos por ley, con reglamentaciones de trazabilidad de medicamentos.

Cada vez son más los países que comienzan el camino hacia la serialización, y cada uno lo hace en base a sus propias reglas y necesidades. Esto hace de la trazabilidad un desafío y genera la necesidad de contar con un proveedor experto y flexible, que se adapte a las diferentes variantes que se presenten. Estar informados y preparados para este tipo de reglamentaciones, no solo es importante para los fabricantes de medicamentos de los países en donde se está implementando la reglamentación, sino también para aquellos que fabrican y exportan a esos mismos países.

En el caso de Latinoamérica, solo Argentina es el país que cuenta con una Ley Nacional de Trazabilidad de Medicamentos desde el año 2011, pero afortunadamente hay otros países que están trabajando en ello, como Brasil, México y Colombia. Éste último está entre de los diez países que más producen y comercializan medicamentos falsificados.

Un ejemplo de innovación y calidad es la biofarmacéutica Abbvie, que en su filial de Colombia implementaron un sistema de trazabilidad de medicamentos sin contar con la obligación de una ley nacional, lo que les permite asegurar a los pacientes la entrega de un medicamento y tratamiento seguro y de calidad.

Para un fabricante o importador de medicamentos contar con la trazabilidad de sus productos, no solo es un gran paso para combatir el negocio de la falsificación o adulteración a nivel mundial, sino también para poder llevar un riguroso control de sus procesos, logrando que sean de mayor calidad y eficiencia.